viernes, 23 de septiembre de 2016

“Cuando los Bancos Centrales dejen de imprimir dinero, habrá un Crash”

Los mercados de acciones y de bonos de todo el mundo se han mostrado confusos en los últimos tiempos. Rara vez han tenido a los inversores tan faltos de convicción. Reina la confusión en cuanto a la futura dirección, y con buenas razones después de los rendimientos espectaculares de los últimos años.
¿Por cuánto tiempo pueden mantener estas rentabilidades los mercados de valores? ¿Hay otra recesión en camino, o por el contrario, es probable que el crecimiento sorprenda positivamente, que sustente las valoraciones actuales? Los puntos de inflexión de naturaleza económica no son fáciles de detectar, pero en este momento se está demostrando más difícil que nunca.

Bancos vs fintech: el coste de no colaborar será la diferencia entre la supervivencia y el éxito

Los bancos necesitan un cambio urgente en el modo de pensar: digitalización como oportunidad y no como amenaza. Las fintech acusan a los bancos de centrarse más en la regulación post-crisis que en los clientes. Los bancos acusan a las fintech de no dar confianza al cliente ante la falta de regulación. La estrategia de los bancos de controlar toda la cadena de valor ha empezado a ser demasiado costosa e insostenible. Los bancos necesitan con urgencia redefinir sus modelos de negocio y abrirse a la innovación exterior. Las fintech se han convertido en la palabra de moda para un diverso grupo de empresas cuya ambición es aportar eficiencia a los servicios financieros a través de la innovación tecnológica. El argumento que prevalece para los defensores de esta industria ha sido, hasta ahora, que cuentan con el potencial de desafiar y sustituir a las empresas tradicionales de servicios financieros. Las empresas fintech perciben que los bancos se están centrando más en el cumplimiento de las regulaciones posteriores a la crisis en lugar de satisfacer las necesidades de los clientes cada vez más digitales. Los bancos, por el contrario, sostienen que las fintech carecen de la confianza de los clientes finales debido al hecho de que no están ampliamente reguladas. Además, también aseguran que este tipo de empresas carecen de la capacidad de ampliar su oferta debido al uso de una tecnología inmadura y relativamente sin probar. En Saxo Bank creemos que la verdad, seguramente, se encuentra en un punto intermedio. 

jueves, 22 de septiembre de 2016

“BANCOS, todos los años surgen productos-trampa. El repertorio se ha agotado. Toca repetir…”

"La historia de los productos financieros se repite. Todos los años, sin excepción, hay una enganchada provocada por un producto, generalmente desconocido, o conocido, pero no leído ni entendido, que lanzan los bancos o los intermediarios financieros. O las Administraciones Públicas, Corporaciones o Ayuntamientos. Este año, no obstante, hay una repetición de la jugada, como si el repertorio se hubiera agotado. Ha influido mucho la presión del Regulador y, por supuesto, la admisión a trámite por los Jueces de denuncias contra productos financieros. Desde hace ya varios meses algunos, los más puestos en la materia, nos hablan de los CoCos. La verdad es que el nombre, por sí mismo, asusta. Es difícil de explicar el término, pero me quedo con la pregunta lanzada por uno de mis clientes ¿serán los CoCos los nuevos productos.trampa? Vemos que a la vuelta del verano se han intensificado las emisiones de estos productos por gran parte de la comunidad bancaria internacional. Barclays, por ejemplo, ha sido una de las últimas entidades en sumarse a la oleada de emisiones de bonos contingentes convertibles, conocidos comúnmente como cocos. Es la fórmula encontrada por la banca para reforzar sus ratios de capital, ya que estas emisiones computan en el ratio de capital Tier 1, el de máxima calidad. El momento es propicio al calor de la estabilidad que proporciona el BCE al mercado de deuda y después de que el mercado ya encajara la sacudida que causó Deutsche Bank en el mes de febrero, cuando se temió que sus pérdidas llegaran a anular el pago de cupón de este producto, lo que finalmente no sucedió..."
 

Tipos de interés y la Gran Recesión

El atractivo de los bonos globales....así se titulaba un reciente artículo publicado por un gestor de un importante fondo de inversión norteamericano. La conclusión de cualquier forma era bastante obvia: la renta fija, especialmente la soberana, lo estaba haciendo mucho mejor que la bolsa. En su opinión, “estaba actuando de cobertura” frente a la renta variable. Naturalmente, hablamos de un gestor de renta fija y en un contexto, llevamos ocho años de caídas casi ininterrumpidas de la rentabilidad de este papel a medio y largo plazo, muy favorable. Sin embargo, no todo el mundo está tan convencido de que, con las rentabilidades mínimas históricas actuales y en terreno negativo en términos reales, los bonos sean una buena inversión a futuro. Y mucho menos en términos de cobertura de otros activos, considerando las elevadas primas de riesgo en el caso de las bolsas. ¿Mi opinión? Soy neutral, naturalmente. Pero, dentro de esa neutralidad, puedo ser objetivo. Esa obligada objetividad me lleva a preguntarme hasta qué punto los tipos de interés de la deuda soberana, las primas de riesgo, serían tan bajas sin las medidas ultra expansivas de los bancos centrales. Y no sólo con respecto a los niveles casi nulos de los tipos de interés oficiales como la política de compra de activos. Renta fija, especialmente. Al final, influir en los tipos de interés a corto plazo y en los de largo plazo. Esto rompe una vieja norma no escrita en los mercados: los tipos de interés oficiales los fijan los bancos centrales, mientras que los tipos de interés a medio y largo plazo le corresponde fijarlos a los mercados. Con todo, es cierto que los bancos centrales se han convertido de esta forma en un inversor más. Una parte del mercado.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Aquellos maravillosos años

(Tomo el título prestado: “The Wonder Years”, Carol Black y Neal Marlens, ABC Chanel 1988 – 1993).
Ocho años hace de la desaparición de Lehman y del momento en que en términos periodísticos comienza esta crisis en la que seguimos. (Supongo que alguna vez, en el futuro, alguien explicará porqué fue rechazada la oferta que Barclays presentó para adquirir Lehman Brothers horas antes de su desaparición).
Luego llegaron aquellos rescates, aquellos salvamentos, los reproches contra aquellas entidades que habían engañado a inversores ignorantes y a sufridos consumidores; las maldiciones contra unas autoridades reguladoras que no supieron ver –o no miraron para otro lado, según algunos– la que se estaba liando; los insultos contra banqueros que salieron impolutos y con más ceros en sus cuentas tras la debacle. Se ha hablado de todo esto: prensa, libros, cine, foros y conferencias, seminarios, … pero la verdad es tozuda y molesta, y por eso se calla una parte de la historia.

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