viernes, 4 de marzo de 2011

Estadísticas

Me preguntaron hace unos días: ‘¿Son verdad los datos económicos que se publican?. ¿Son ciertas las estadísticas que se difunden?’. No me preguntó esto un economista, sino un típico ‘hombre de la calle’, por lo que, de entrada, su pregunta me sorprendió. ‘¿Por qué me lo preguntas?’, le dije, ‘Porque no me las creo’, me respondió. Lo que viene a continuación es un resumen de lo que le comenté.

Las estadísticas, los datos, incluso las explicaciones y las interpretaciones, se maquillan, siempre se ha hecho, y se hace, y lo hacen todos los Gobiernos y todas las oposiciones, y cuando las cosas no van bien y/o cuando quiere conseguirse algo, se maquillan muchísimo más. Pienso que pueden establecerse cuatro niveles de maquillaje, cuatro intensidades. De más suave a más intenso, esa gradación sería:

1 – Se dice la verdad, pero poniendo el acento en lo que se desea resaltar ignorando los motivos y las consecuencias de lo que ha sucedido; este tipo de maquillaje se utiliza sobre todo para temas cualitativos. En este apartado entraría la reciente compra de 6 mM€ de deuda española por parte de la PRC. Se ha dicho que tal compra es genial, maravillosa, sublime, que pone de manifiesto la confianza que a nivel internacional se tiene en la economía española, etc., etc.. Sin embargo no se ha dicho qué subyace detrás de esta deuda, del porqué se ha llegado a la necesidad de emitirla, no se ha explicado a la opinión pública de los motivos que China pueda tener para adquirir esta deuda, tampoco de las consecuencias que pude tener para España la dependencia que tal compra pueda ocasionar.

2 – Un escalón más en la intensidad del maquillaje supone dar publicidad a un dato que es absolutamente cierto, es decir, verdad al ciento por ciento, pero que tiene una significación muy limitada en un contexto particular, y que es totalmente inútil para resolver otros problemas que en el momento se están dando; tres cuartos de lo mismo sería aplicable a las previsiones. Este sería el caso de la discusión en la que lleva semanas sumida España en relación a si el PIB, en el 2010, ha crecido el 0,2% o si se ha estancado. De cara a mitigar el problema del desempleo del factor trabajo, que no a resolverlo, una u otra cifra son completamente irrelevantes ya que el modelo productivo español únicamente crea empleo cuando el PIB crece por encima del 2,0%. Poner la atención en el aumento del PIB del pasado año la quita de un problema descomunal que constriñe a España: disponer de un modelo productivo ultraintensivo en factor trabajo.

3 – Avanzando en la escala de intensidades maquilladoras le llegaría el turno a una situación en la que se publicita hasta el paroxismo un dato y se casi-oculta otro que, no sólo lo anula sino que lo cuestiona. Respecto al el mes de Diciembre del 2010, miembros del Gobierno han repetido hasta la saciedad que la economía española ha creado 10.221 puestos de trabajo, algo que, por cierto, rompe completamente con lo que es habitual en ese mes, pero este hecho no es importante ahora, sino el que se ha pasado totalmente de puntillas sobre otro dato: el descenso de 23.727 cotizantes de la Seguridad Social que es archifundamental para explicar la evolución de la ocupación y la de las cotizaciones, algo megaimportante en estos días.

4 – En la cúspide del maquillaje, entrando en los terrenos del camouflage, e invadiendo el de la tergiversación, el caso de Grecia y sus estadísticas. Según se nos ha dicho Grecia estuvo engañando a los expertos de Eurostat durante la friolera de diez años, diez. ¿Cómo es posible que un país, por muy hábil que sea, pueda engañar a un conjunto de especialistas en lo que hacen un año tras otro durante diez?. Difícil de creer, ¿verdad?, pienso que es preciso suponer altísimas dosis de relajación por parte de Eurostat a la hora de analizar y revisar los números helénicos.

Bien, lo que puede concluirse de lo anterior es que engañar con un puñado de estadísticas es posible, pero casos como el de Grecia, sigo pensando, no son habituales, tal vez esté equivocado, pero pienso que son excepcionales, pero no los otros tres.

De alguna manera es algo parecido a lo que hace el ilusionista que convierte una pelota en un sombrero tras haberla hecho desaparecer previamente: deriva la atención hacia otro lugar, hacia otra cosa. Los espectadores se fijan en la pelota, en la cara del ilusionista, pero no en el sombrero que está en el doble fondo de la caja sobre la que descansa la pelota. Y eso, evidentemente, quienes se fijan en la pelota o en el rostro del mago. Y da igual el tamaño de lo que se haga desaparecer: ¿recuerdan aquel número en el que David Copperfield hacía desaparecer un Boeing 747?, pues eso.

(El próximo día 11 siéntense delante de un ordenador, abran varias pestañas del navegador que utilicen y conéctense con varios sitios de noticias, sobre todo de economía; abran también su mail y manténganlo preparado. El día 11 es el día en el que se van a aprobar (presumiblemente) las propuestas que realizó Alemania a cambio de poner más pasta encima de la mesa para ayudas y socorros, una vez suavizada por el hacedor de acuerdos: Mr. Van Rompuy.

Lo que propuso Frau Merkel era tan tremendamente duro que cualquier otra cosa que se aprueba será light, sobre todo si se deja lo suficientemente abierto como para que sea objeto de interpretación a fin de interpretar lo convenga que sea interpretado. Y, ¿qué será lo que quedará?. Pues pienso que un mix de recortes, austeridad, ahorro forzoso, empobrecimiento, vendido todo ello como imprescindibles a fin de avanzar hacia una difusa mejora en el largo plazo.

La cumbre del día 11 tiene lugar en unos momentos en los que cada vez más voces dudan de que la recuperación vaya a ser posible tal y como se dijo que iba a serlo (doy por supuesto que la Historia podrá en negro sobre blanco que tal recuperación era imposible: un turbo funciona cuando hay que quemar, cuando no lo hay …

El Pacto por la Competitividad que se aprobará el día 11 va a abrir la puerta a lo único que ahora es posible: el retraimiento, la contracción, el salvar los pocos muebles que quedan, y para ello se va a recortar, se va a prescindir, se va a limitar, lo que se crea que es necesario, lo que supondrá retroceso, empeoramiento, y empobrecimiento de la inmensa mayoría.

¿Podrían hacerse las cosas de otra manera?. Quiero pensar que sí, pero en mi fuero interno sé que no: en cada momento la evolución de las cosas lleva a que esas cosas sean de una manera, y ahora toca esta. Y como en el fondo, cuando llegan las duras, el pueblo siempre está ahí ...

No lo olviden: el día 11).

(Plan Renove-Neumáticos. Hablaba ayer con un profesional y me decía: ‘Lo verdaderamente importante es que un neumático esté inflado a la presión que ha de estar, y sí, claro que un neumático nuevo hará consumir menos combustible que uno que se le ve el tejido, pero uno seminuevo con la presión correcta hará consumir menos que uno nuevo que se le haga trabajar con una presión inadecuada’. Y añadía: ‘Si el Gobierno quiere que se ahorre combustible que haga un plan Renove de sensores de presión: se instalan en las llantas unos sensores que por wireless envían la información de la presión a unos testigos colocados en el cuadro de mandos; y ese sistema se puede instalar a un vehículo que no sea nuevo, incluso se puede instalar en una motocicleta’.

Me dijo otra cosa (que cuento como información). Cuando un taller adquiere un neumático ha de pagar una tasa en concepto de reciclaje (me dijo un nombre rarísimo que no recuerdo), y luego, cuando llama para que le retiren el sustituido ha de pagar otra tasa de concepto equivalente.

Pues eso: sensores más que neumáticos: que hay que ir revisando la presión periódicamente, porque, según me dijo ese profesional, es algo que no mira nadie).

(¿Circular unos días las matrículas pares y otros las impares?.¡Vaya cosa!: te compras un auto con matrícula par y otro con impar, y ya está).

(Subir los tipos de interés. ¿Nadie de quienes toman las altas decisiones económicas se da cuenta de que el interés es el coste del dinero y no la herramienta para evitar las consecuencias de las subidas del precio del crudo?. ¿Ignora M. Trichet lo que sucedió en la fase post del crash del 29?. Como es imposible que todas esas personas ignoren lo que es el interés del dinero y como tiene que darse por supuesto que M. Trichet conoce lo que sucedió en los 30, a la conclusión que se ha de llegar es que la crisis sistémica en la que estamos inmersos tiene que seguir su curso, lo que significa que hoy toca lo que toca y mañana tocará lo que tenga que tocar).

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

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