jueves, 22 de noviembre de 2012

Las únicas 3 maneras de que España pueda salir de la crisis

Parece que estamos viviendo un período de mayor optimismo sobre las perspectivas españolas, pero debemos abstenernos de unirnos a este sentimiento, ya que pronto se desvanecerá. En el gran debate sobre la economía, a veces nos olvidamos de la aritmética simple del reequilibrio económico. Esta aritmética, nos guste o no, limita severamente nuestras opciones. Durante muchos años, gracias en parte a las malas políticas en España, pero principalmente a los agresivos intentos de Alemania de conseguir crecimiento y superávit comercial a costa de sus vecinos europeos, España y muchos otros países de Europa, soportaron enormes déficits comerciales.
Es fácil culpar a la codicia de los españoles y a la incompetencia de los gobiernos por el lío en el que España se ha encontrado, pero las políticas que Alemania puso en marcha a finales de 1990 garantizaron que el país germano pasara de un enorme déficit a un masivo superávit.

Al entrar en el euro, los países perdieron, además de su moneda, la autonomía sobre los tipos de interés, y así fue inevitable que los países europeos con un nivel de inflación por encima de la media, se vieran obligados a responder a los excedentes comerciales alemanes, ya fuese aumentando el desempleo o forzando el consumo, corriendo con grandes déficits comerciales que procedían del superávit comercial de Alemania. No había otra opción.
Estos déficits tuvieron que ser financiados con préstamos procedentes de Alemania, dejando a España con una carga de deuda enorme. Como España no podía incurrir en un déficit comercial sin pedir prestado en el extranjero, sólo podía pagar su deuda si tenía un superávit comercial. Pero aún hay más, ya que los españoles ricos están sacando grandes cantidades de dinero del país, a fin de protegerse de la crisis de deuda que se avecina, el superávit comercial español debe ser lo suficientemente grande como para satisfacer tanto la fuga de capitales como los pagos de la deuda.
Michael Pettis, profesor de finanzas de la Universidad de Pekín y gurú económico, señala que en la práctica sólo hay tres maneras de que España pueda alcanzar un superávit comercial lo suficientemente grande.

La primera opción
La primera opción requiere que Berlín revierta  aquellas políticas que obligaron a un superávit comercial alemán a expensas de sus vecinos europeos. Alemania debe reducir sus impuestos y aumentar el gasto lo suficiente para que el país incurra en un déficit comercial lo suficientemente grande como para permitir que España incurra en el superávit opuesto, algo que debe hacer si quiere pagar su deuda.
Esto, por cierto, es exactamente lo que John Maynard Keynes  exigió hacer a EE.UU.  a finales de 1920 si se quería evitar una crisis global.  EE.UU. ignoró a Keynes, y la crisis se produjo justo como él predijo. Alemania, con la misma incomprensible obstinación que Estados Unidos en la década de 1920, se niega a hacer lo que es necesario para prevenir una crisis.
Pero, y este es el punto clave, si Alemania no se mueve rápidamente para revertir su superávit comercial, España sólo tiene dos formas de crear un superávit comercial a pesar de la obstinación alemana.

La segunda opción
En este camino exige que los salarios españoles sean cada vez menores por el elevado desempleo. Esto permitirá a España tener un superávit comercial lo suficientemente grande.
Si los salarios españoles caen en relación con los de Alemania, España podría tener un superávit comercial. Los productos españoles serán más competitivos en los mercados internacionales. Pero la verdadera razón de por qué España tendría un superávit comercial después de muchos años de desempleo, es porque los trabajadores españoles simplemente no tendrán mucho poder adquisitivo.

La tercera opción
La tercera opción de España es abandonar el euro y devaluar su moneda. Esto provocará una caída inmediata de los precios y los salarios en relación a Alemania.

Ninguna de estas  opciones será fácil, pero es importante que nos demos cuenta de que si Alemania no se ajusta, Madrid no tendrá más remedio que elegir. Ambas opciones harán que la deuda se eleve en términos reales, y probablemente obligará a las empresas españolas, e incluso al Gobierno, a entrar en default, pero en ambos casos España comenzará a tener amplios superávit comerciales.
Por mucho que los líderes en Madrid, Bruselas y Berlín odien admitirlo, estas son las únicas tres opciones abiertas para España. Cualquier otra propuesta política que no esté en consonancia con una de estas tres vía, no será posible.


El camino que han elegido
Por el momento, España ha elegido implícitamente la opción del desempleo, con la esperanza de que sea capaz de ajustarse en uno o dos años y, finalmente, reanudar la normalidad. Ningún país, después de todo, puede soportar el dolor que España está sufriendo hoy en día sin un grave deterioro en el aspecto social y político.
Sin embargo, la historia y el sentido común nos enseñan que la idea de que después de uno o dos años más de ajustes, España habrá resuelto sus problemas de deuda y de desempleo, no tiene sentido. Se tardará mucho más tiempo. Si España quiere seguir por el mismo camino, debemos estar preparados para sufrir al menos otros cinco años de desempleo extremadamente alto, una erosión de la capacidad productiva de su economía, y un caos político.
O puede dejar el euro. Dada la rapidez con la que el ambiente político se está deteriorando, hay muchas posibilidades de que esto ocurra. Lamentablemente, tendremos que esperar unos años más para que el Gobierno pueda impulsar una economía estable y mejore el aspecto social antes de que elija la devaluación. Pero con el tiempo así sucederá.

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